miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los lobos

No tengo miedo a los lobos. No es cierto eso que dicen de que pueden oler tu miedo. Les miro a los ojos, en silencio, sin sonreír. Quizás tengo miedo, un poco, es posible, pero los lobos qué saben. Al cabo de un rato, si los miras fijamente, meten en rabo entre las piernas.

Es porque en el fondo, son sólo perros. Se mueren de miedo de que no les quieras.

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