Es ahora, al pulsar intro, cuando me doy cuenta de lo valiente que eres.
Gritas al mundo desde tu ventana del quinto piso. Gritas a pleno pulmón, con el corazón encogido. Como tú dirías, muerto por dentro.
Es al pulsar intro cuando me doy cuenta. Sonrío al mirarte, cuando fumas con esa expresión extraña, con la palma de la mano tan abierta, porque me hace gracia tu timidez, la fragilidad de tus ojos huidizos y de los silencios incómodos. Y sin embargo, es ahora cuando me doy cuenta de que tu timidez es la misma fachada que mi extroversión. Tú eres el valiente, yo la cobardica. A ti es al que, en realidad, no le da miedo nada. Ni los aviones, ni los cambios, ni los bichos.
Y aquí me tienes, en mi cueva, con la cabeza escondida, sonrojada y con el corazón latiendo a un ritmo más frenético que cuando me obligas a subir escaleras.
Por no parpadear al apretar el gatillo. Por eso tú te mereces la gloria, súpervillano.