viernes, 11 de mayo de 2012

Obligarte a prometerme

Le obligo a prometérmelo. Lee el periódico en la cocina con la imperturbable calma de los que viven en paz. Me acerco dubitativa, ordenando las frases en la cabeza, y dejo el tazón vacío en el fregadero. Mis sollozos no me dejan hablar como una persona normal, me expreso balbuceante. 

-Quiero que me prometas, -le digo -que vas a quererme siempre. Aunque no pueda ser feliz, aunque sea así, como soy ahora, toda la vida, por favor, quiero que me prometas que vas a quererme siempre.

Y me abraza, y me dice "cómo no voy a quererte".

Me pregunto si al cerrar a mi espalda la puerta, mi infelicidad le inquieta.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario