Puedo escribir lo que quiera, una y otra vez, siempre lo mismo, o enmascarado bajo cualquier argumento. Puedo escribirlo cien veces, en prosa o en verso, arrancarle los colores, pintarlo de negro. Puedo escupirlo, vomitarlo, llorarlo o encenderlo. Puedo reescribirlo y editarlo, traducirlo, invertirlo o volverlo inconexo. Puedo escribir lo que quiera, escribirlo cien veces, pero no puedo, simplemente, arrancármelo de dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario