Bueno... ya que usted me pregunta con educación, y si he de decir la verdad, le diré que en realidad no, no éramos en absoluto eficientes. Pero llevar cuenta del tiempo es difícil, ¿sabe? Hace falta una metodología de trabajo estandarizada, y todo el mundo debe moverse como un suizo. Las cadenas se rompen siempre por el eslabón más débil, eso hay que tenerlo en cuenta. Y para llevar el control del tiempo, el trabajo en cadena es lo más importante.
Y nosotros, ¿pues qué decirle? Es difícil llevar la cuenta del tiempo. En un momento que usted se despiste, en un momento que va y vuelve y se tropieza, no le da tiempo. Y ¡ala!, a recoger la arena que se ha vertido, mientras empiezan a darse la vuelta los siguientes relojes, y más arena tirada en la esquina opuesta, y va usted y vuelve, y se tropieza, y ya la tenemos liada.
Es difícil llevar la cuenta del tiempo. Hay tardes frenéticas en las que uno suda a mares, y la arena se le queda pegada a las manos, y el tiempo se ralentiza tanto que por momentos se detiene, y ni aún así es capaz uno de pillarle el ritmo. No es fácil, ¿sabe usted? Aunque eso no nos quite a nosotros, en este caso, una pizca de culpa.
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