Si soy lo que soy al mirarme al espejo, soy la arruga del entrecejo, que graba en mi rostro, en una marca heredada, todas las veces que arañar el mundo no ha sido suficiente. Si soy lo que soy en el espejo, soy el pelo asimétrico y cortado a trasquilones, que ilustra en diagonales de tijera la necesidad de sentarse, mirarse, y romperlo todo. Si soy lo que soy al mirarme al espejo, soy el tabique ligeramente torcido, los achinados ojos miopes, soy la constancia de que no somos perfectos. Si soy lo que soy al mirarme al espejo, soy sin duda también el brazo derecho.
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