Soy hoy, mediado el otoño, un jardín violeta, naranja, azul marino. Intranquila, inquieta, con mis hojas desprendiéndose cadenciosas al compás del fuerte viento que mece las horas que se escurren tan rápidas que no puedo sujetarlas con firmeza.
Soy hoy una arruga nueva, un pliegue reciente recién descubierto. Soy cada día de mi vida, de este otoño que concluye, el juego de aliteración, repetición y paronomasia desgastada y perversa. Soy cada día la misma, y cada día diferente, soy hoy un jardín violeta, naranja, azul marino, soy mi anáfora eterna, mi eterna epífora. Soy siempre la misma, pero cada día mayor, cada segundo que pasa, una nueva repetición, superpuesta, cada segundo que pasa, un poquito más vieja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario