En la maleta, algo de ropa y un secador. Seiscientas millas abajo y seiscientas millas arriba, y como banda sonora, los Rolling Stones. Sol, y a remojo los pies en La Caleta. La vida exprimida cada segundo, nosotros sin aliento. En las paredes desvencijadas, rezaba la tinta negra, que la libertad se agita en las entrañas del tiempo.
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