Paseo silenciosa por las bibliotecas. Los colores me hacen guiños, y me voy deslizando entre ellos, mientras se camuflan unos con otros, formando degradados que tienen sentido en su conjunto, sintiéndome vacía al separar a uno de los colores del resto, y ver que bajo otra luz no parece suficiente.
Paseo ahora clavando los tacones de aguja por los pasillos silenciosos. Grito algunas palabras. De las estanterías se escapan ilustraciones. No me gusta cómo dibujan mis pensamientos ninguno de todos estos tipos de letra. Me sobran y me faltan astas y brazos. Los ojales se me quedan pequeños y me asfixian. Me corto las orejas, deformo los anillos y los remates. El blanco interno se me antoja infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario