sábado, 9 de julio de 2011

Olvidar

Esta mañana me levanté con la decisión tomada la noche anterior palpitando inquieta en mis sienes.

Entre vueltas y más vueltas deshaciendo las sábanas, había concluído olvidarte.

Así que me levanté, me puse las zapatillas y abrí el primer cajón del escritorio.

Allí, observándome atenta desde su letargo, la goma de borrar me hizo un guiño caprichoso.

La mecí entre los dedos de camino al dormitorio, dilatando los segundos que preceden al instante preciso en el que borrarte de mi historia.

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