sábado, 9 de julio de 2011

La caja de Pandora

Se abrió, sin quererlo, la caja de Pandora. Antes, en lo que ahora me parecen tiempos remotos, hacía falta un tormento, una desdicha, un sufrimiento, una hecatombe. En esa época pasada, y que semeja tan lejana ya, siempre hacía falta esa opresión en el pecho a modo de angustia, para vertirse, fluída, la tinta de un bolígrafo. En esos tiempos remotos de folios manchados de azul y lágrimas pudriéndose en los cajones.

Por la ventana entreabierta llegan, como en un suspiro, los vapores de la calle a mezclarse con la atmosfera del salón. Las mañanas son frías en Lugo. Pero lejos de hacerme sentir aterida, la sensación térmica me alivia los ojos, me despeja los pulmones y me hace sonreir mientras canturreo la ultima cancion que sonó en el radiocassette antes de salir, mientras espero el autobus. <<Será que apenas necesito respirar y me salgo con la mia. Dirán que apenas necesito respirar...>>

Se abrió la caja de Pandora de repente, y no podría explicar si lo hizo sigilosa o formando un gran estruendo. Sólo admiro,perpleja, al observarme, que las historias, que las palabras, salen por mi nariz al devolver el CO2 a la atmosfera, se cuelan entre los surcos que va dejando a su paso el bolígrafo y lo impregnan todo de esa sensación tan cálida que es la inspiración.

Escribo mucho ultimamente. No es que la imaginación se haya parado en mi puerta con ganas de charla y café. Son todas las notas, todas las secuencias almacenadas en el disco duro que alguien un dia dió en llamar cerebro. Todo estaba ahi, escondido, guardado. Y ahora todo está aqui, explotando ante mis ojos en un caleidoscopio de realidad infinita que me abofetea impasible. Sujeto palabras con las manos.

Y con mis palabras, sujeto el mundo.

Será... que apenas necesido respirar...

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