Nunca tuve un patio trasero, y nadie con quien jugar. Las aventuras las vivían los juguetes, a mi voz, pero no era yo. No vivía, no jugaba.Escribía, pero no narraba cuentos, porque no tenía a quién contárselos.Hasta que aparecieron los gatos. Siempre he sido más de gatos que de princesas.
Nunca tuve un patio trasero, y nadie con quien jugar. Las aventuras las vivían los juguetes, a mi voz, pero no era yo. No vivía, no jugaba.
ResponderEliminarEscribía, pero no narraba cuentos, porque no tenía a quién contárselos.
Hasta que aparecieron los gatos. Siempre he sido más de gatos que de princesas.