-Lárgate de esta ciudad, chica. -le dije -Aquí ya no te queda nada. Todos los que querías hace tiempo que se marcharon, y los que quedan nunca te han gustado. No pierdas el tiempo. No te quedes a esperar como éstos. Éstos no tienen ya nada que hacer, pero tú podrías esconderte en otra parte. Lárgate ahora que puedes, chica. Hazme caso.
Y me miró, con sus ojos gigantes de Jane Birkin, y abrió un poco la boca, como si no lo entendiese. Como cuando llegó, como si el tiempo no hubiese pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario