Yo también vine a morir al norte, al invierno interminable de los desterrados. También sostuvieron en sus manos mis tripas calientes los que se hacían llamar aliados, y me devoraron las fieras, también a mi me sacaron los ojos.
Yo también vine a morir más allá del muro infinito que nos separa del mundo. También me deshice de mi vida, de mi nombre y mi pasado. También perdí mi palabra, y juré mi venganza. También vagué solo.
Yo también vi tus monstruos y peleé con tus bestias. Sudé y sangré, siempre mano a mano. Yo también fui soldado y fui cadáver. Yo también yací olvidado. Yo también vine a morir al norte. Al invierno interminable de los desterrados.
Jamás un homenaje había resultado tan personal, tan pasional, tan real.
ResponderEliminarYo también vi tus monstruos, y peleé con tus bestias.
"No, nunca, jamás", dije. Y las mataste una por una.