martes, 24 de enero de 2012

Martes

Era Martes y, pese a no hacer calor, el cielo estaba despejado y te sonreía tímidamente, aunque fuese un beso gélido que se colase en tu boca con el vaho que expiras. 

Pensé en si estaba siendo un invierno igual o diferente a los inviernos anteriores y no supe decirlo. Ahora tengo más miedo que antes a la oscuridad y a los reptiles. Pero me gustan más canciones, mucho más que muchas otras antes. Y hay días en los que el café es más aromático, más reconfortante y más domingo que nunca. Y otros días en los que la leche está agria, o sale muy flojo, o sabe a cenicero. 

Era Martes y olía a salmón en la cocina, y el sol descongelaba las calzadas para darme tregua. Salí a la ventana a respirar un poco y traté de contagiarme de la vida en las aceras. Canté una canción y suspiré hondamente. Pronto sería de nuevo de noche. 

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