Le oigo reír en el piso de abajo y la ira me enloquece. Inspiro hondo, aguanto un segundo el oxígeno dentro, y exhalo con ira mi aportación contaminada a la atmósfera. Me miro en el espejo, me sonrío. Me digo sin decir nada todo lo que diría si ahora bajase las escaleras y me volviese loca.
Haría temblar el mundo. Se derrumbaría el edificio. Se borraría tu estúpida sonrisa. Sería un día digno de ser recordado.
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