Recorté los versos con las tijeras. Los mezclé al azar y los extendí sobre la mesa. Con los restos de todas las desdichas, de todas las esperanzas y de todas las secuelas escribí el poema que llevo tatuado.
Cuando buscaba tus manos, vencido por el miedo / Cuando los excesos nos tuvieron presos, viajando entre lunas / Terremoto emocional sin una gota de decencia / Sin una gota de cordura, suicida incandescente.
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