miércoles, 12 de septiembre de 2012

Martis dies. Martis nox

Y el sueño se me comió los ojos. Soplé el interruptor y me acurruqué entre los libros, enroscando el rabo. Con el parpadeo cada vez más ralentizado se acababa el martes. Los martes son siempre interesantes. Y en lo que duró un suspiro dormí del tirón hasta la mañana siguiente. 

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