Te cambio tu tiempo aburrido, en el que me miro los zapatos. Te cambio el tiempo que espero mientras se enciende el piloto verde, mientras la máquina arranca y se mueve el mundo. Te cambio el tiempo que perdemos masticándonos frases en idiomas diferentes, te cambio el ratito de pena, las horas de llanto. Te cambio el rato del café caliente y obligatorio. Te cambio incluso el del café frío con sabor a esparcimiento, conmigo sola, perdida y escapada, tras el cristal de mi pecera, lejos del mundo. Te lo cambio todo por tener tiempo. Y leer Ubik, y ver películas de vaqueros, y perderme en un cine, en un tejado, en un cuento.
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