martes, 4 de diciembre de 2012

Mi vida, por aquel entonces

Era martes, como desde hacía tanto tiempo, todos los días de la semana.

La ciudad se encogía de frío y yo paseaba mis botas, como desde hacía tanto tiempo, todos los días de la semana, por las mismas aceras.

Las luces de colores se apelotonaban en los ventanales de la avenida principal. Yo respiraba tranquila. Me gustaba mi vida por aquel entonces. 

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